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¡Tantita madre!

 



Por: Alejandro Ramírez Kalisch

Dicen que las comparaciones son odiosas, sobre todo si se tiene el infortunio de ser una de las partes comparadas, sin embargo, cuando se asume la titularidad de un gobierno, resulta ingenuo pensar que el desempeño y/o los resultados obtenidos, o los no obtenidos,  estarán excentos  de ser comparados.

La naturaleza humana nos dota de un ego sensible que suele  indignarse, cuando le son señalados desaciertos y equivocaciones a alguien en quien confiamos ciégamente; pareciera que al aceptar un fallo de quien seguimos, aceptamos que somos personas faltas de criterio, por ello, la defensa de lo indefendible aparece  como un reflejo y no como una construcción meditada basada en argumentos sólidos

En este momento, pocas cosas enardecen más a los seguidores del gobierno que encabeza el presidente Andres López y su movimiento como los señalamientos que apuntan  a un mal manejo de la pandemia;  su fuerza moral que no es capaz de poner el ejemplo, su necedad de no cancelar giras de propaganda y  sobre todo la abrumadora cantidad de muertes y otras decenas de indicadores que  revelan el nivel de ineficiencia en la gestión de la pandemia, desatan una enardecida defensa que pasa invariablemente por argumentar que el PRIAN segúramente lo estaría haciendo mucho peor. Quizas si, quizas no.

Lamentablemente para quienes  pretenden fantasear con escenarios alternativos en este momento ni el PRI ni el PAN, ni ninguna otra fuerza política son responsables de la gestión de esta crisis de salud. Hacer hipótesis de cómo lo hubieran hecho otros y como estaríamos peor, no son otra cosa que una defensa carente de verdades comprobables, ante la carencia de “esos otros datos” que puedan dar cuenta de  que  lo estamos haciendo bien”, se conforman con un  “pudimos estar peor”, que resulta como muchas otras cosas,  bastante simplón.

“Pero el PRI robó más”, dicen los empeñosos en voltear a ver el pasado para no tropezarce con el presente, es oportuno recordar que el reinado del PRI terminó, el PAN tampoco pudo dar continuidad a un proyecto, mientras que hoy, los que tienen la oportunidad de hacerlo diferente en una coyuntura irrepetible, se empeñan en disfrazar de grandes logros, las acciones más básicas.

Pongamos un dato, el pasado 8 de febrero la secretaría de salud del gobierno federal informó, con aires de triunfo que entre el día 2 y el 7 de de este mes, se registraron para recibir la vacuna 3.2 millones de adultos mayores. En ese mismo tiempo nuestro vecino del norte (Estados Unidos) VACUNÓ a 7.5 millones de ciudadanos; Mientras aquí se nos hizo camotes una página de registro, allá la efectividad se mide en número de personas vacunadas. Por eso las comparaciones resultan odiosas. 

Si ante la contundencia del desastre sus incondicionales continúan aludiendo a un hipotético escenario en que pudimos estar peor cómo parte de una defensa sistemática de su imagen, en vez de asumir un control efectivo de la situación libre de excusas y teorías de complot,  es porque verdaderamente hace falta  ¡tantita madre!

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